
Escucha ahora la voz ajena que apacigua tu mirada en su boca
Quieres construir con nuestras palabras castillos de arena que bajo este viento no son más que aire y arena pero llevan del corazón el latido sereno y el supurar del alma
Ese movimiento te impulsa hacia mis labios
Negar, no me niega nada. Hace que brille
Abrir los ojos y mirar derramada a un hombre sentado a mi lado esperando mi plegaria y su penitencia
Desborda mi urgencia porque me deshago cuando me preguntas
Este cielo nos deja una lluvia de gemidos arañando las paredes