Tus dientes me arrancan la cordura
Por encima de tu sudor que se suma al mío, más lejos de mi aliento que me busca y no me alcanza

Escucha ahora la voz ajena que apacigua tu mirada en su boca
Quieres construir con nuestras palabras castillos de arena que bajo este viento no son más que aire y arena pero llevan del corazón el latido sereno y el supurar del alma
Ese movimiento te impulsa hacia mis labios
Negar, no me niega nada. Hace que brille
Abrir los ojos y mirar derramada a un hombre sentado a mi lado esperando mi plegaria y su penitencia