Ciudad dormida en un leve terremoto que nadie advierte
Estás al otro lado de la línea y pareces sonreír en el brillante susurrar de palabras llenas de insinuación; así como estamos, comunicados cada uno en su burbuja
Juntas valemos nuestro peso en oro y la quiero exigente, que su pasión sólo se vea limitada por mi resistencia
Siempre deseé subirme a un viejo tren sin viajeros y que el maquinista llevara la máquina despacito, seguramente te recordaría al atravesar una gran nevada, que es cuando la vía se pone especialmente complicada
¿Quieres ver cómo lamo tus dedos dentro de mi boca llena de palabras nuevas?
Tan sólo hazlo
Como las fantasías de dominación o entrega en las que la ansiedad comienza por atrapar escenarios donde desnuda y abandonada a mi suerte sobrevivo mientras comienzan a abrirse los planetas abrasados por el placer obsceno que se avecina