He desgarrado tus ropas y demás curiosidades, descolgué y de mi cuello se colgaron las ganas de escucharte

Ni se te ocurra pensar que mi lengua es inocente, en noches como esta sobrevuelo tu figura y las de otros, rifándote
Debería describirte dejando todo a medio decir, pintarla a ella con pinceladas finas que dejaran entrever lo que hay en el fondo de su alma y desde la estabilidad que ahora disfruto delinear con palabras cómo tus manos me empujan desde atrás
Resbaló el verbo vivir y la forma del verbo querer completó la frase, quebró el silencio, lo deshizo, lo envolvió entre los pliegues que ansiaban recuperar el contorno
Tumbada en el suelo descubro cómo se vanagloria el espacio que me posee
Paso la lengua por vuestras fotografías en pleno anochecer agitando la bala huérfana de pistola porque placer por placer a veces resulta más que suficiente
Cuando la conocí se pintaba con luces de ojos iluminando las tapias de un patio de sombras. Ahora se mira en el espejo sorprendida, tantos rincones sinuosos en su cuerpo y ninguno de ellos le sirve para abrazar la línea discontinua que tanto ansía