Si quieres, dejo mi corazón atropellado cabalgando sobre una copa de agua
Arderá en mí la conducta y el fundamento de tu cuerpo que a solas me escuece pensando cómo vas a domar ese paladar de seda en los pliegues de horizontalidad
He desgarrado tus ropas y demás curiosidades, descolgué y de mi cuello se colgaron las ganas de escucharte

Ni se te ocurra pensar que mi lengua es inocente, en noches como esta sobrevuelo tu figura y las de otros, rifándote
Debería describirte dejando todo a medio decir, pintarla a ella con pinceladas finas que dejaran entrever lo que hay en el fondo de su alma y desde la estabilidad que ahora disfruto delinear con palabras cómo tus manos me empujan desde atrás
Resbaló el verbo vivir y la forma del verbo querer completó la frase, quebró el silencio, lo deshizo, lo envolvió entre los pliegues que ansiaban recuperar el contorno
Tumbada en el suelo descubro cómo se vanagloria el espacio que me posee