Deja que tu ciudad se trague la tentación de mirarme, que el mañana vendrá cargado de tibieza y calma y así mis dedos podrán dibujar la uve… de victoria
Vengo temblando de emoción y es que me gusta fijarme en lo que me atrae y confunde
Si quieres, dejo mi corazón atropellado cabalgando sobre una copa de agua
Arderá en mí la conducta y el fundamento de tu cuerpo que a solas me escuece pensando cómo vas a domar ese paladar de seda en los pliegues de horizontalidad
He desgarrado tus ropas y demás curiosidades, descolgué y de mi cuello se colgaron las ganas de escucharte

Ni se te ocurra pensar que mi lengua es inocente, en noches como esta sobrevuelo tu figura y las de otros, rifándote
Debería describirte dejando todo a medio decir, pintarla a ella con pinceladas finas que dejaran entrever lo que hay en el fondo de su alma y desde la estabilidad que ahora disfruto delinear con palabras cómo tus manos me empujan desde atrás