Extraviada en el azul del cielo del paladar
Cierras la caja de Pandora justo antes de que salga de ella la esperanza
Tú sabes que ese sonido, ese olor, ese temblor, también es tuyo
Te siento detrás de mí y me miro en el espejo, tal y como ordenas amo de humo, que sigue lloviendo y todavía no logro verte
Curiosa, entro en mí como venciéndome, convenciendo a mis arcanos de que cada vez estoy más cerca de saber...
Quédate así un rato más, primero un segundo y después otro, sin moverte
Intento tumbar la displicencia, acabar con ella, entonces ¿Todo es posible?