Buenos días, espero que te guste el café
Sólo sé que no es a propósito pero existe en nosotros un modo de permanecer lejos. Un modo de permanecer. Algo así como cabalgarte suspendida en un sueño, justo después de que el tacón se doble, siniestro y yo sin poder dejar de temblar
Sécame la boca con tu lengua, entrénate en mis ojos de gata
Vaciar mi cuerpo de oxígeno porque cuando apareces (y siempre apareces), siento como si jamás me hubieran tocado
Creía que había cosas que no se podían perder y resulta que tengo un agujero en el alma
Costaba hacerse a tus palabras, al deseo que me negabas en cada gesto.
Siento tus palabras entrar en mi intimidad, robándome el aliento.