Se acabaron las luces dementes, la inventiva en los debates, disparar al blanco con polémica; imagine los relojes de Dalí insustanciales, como musas muertas, no mencione su ansiedad ni predique la oración de las cenizas, que para instalarse en la ilustración del diario y subir por la escalera hacia la dispersión siempre hay relojes que nos acechan retraídos, manejando las agujas con constancia, sin estímulo, tomando el pulso a esta sociedad carnívora
En estos momentos quisiera ser testigo de mi atrevimiento y decir cosas llenas de ternura, comenzar con un susurro, realizar el gesto salvaje...
Buenos días, espero que te guste el café
Sólo sé que no es a propósito pero existe en nosotros un modo de permanecer lejos. Un modo de permanecer. Algo así como cabalgarte suspendida en un sueño, justo después de que el tacón se doble, siniestro y yo sin poder dejar de temblar
Sécame la boca con tu lengua, entrénate en mis ojos de gata
Vaciar mi cuerpo de oxígeno porque cuando apareces (y siempre apareces), siento como si jamás me hubieran tocado
Creía que había cosas que no se podían perder y resulta que tengo un agujero en el alma