En uno de esos momentos paranoides, donde se me descarga la irrealidad
Pisó un papel mojado y al leerlo recordó que había sido parte de aquel teatrillo de marionetas
Bocados que sesgan de cuajo cualquier ironía de la vida
Salgo a la calle que ahora forma un óvalo perfecto
Disipamos el sabor de su cuerpo mojado con nuestro terrenal olor
Tú siempre estarás ahí, en los recuerdos de las pantallas en blanco
Algunas veces recorre con su lengua piernas largas que ve por la calle