Huelen a momentos que se quedaron olvidados y nadie se digna a reconocerlo. Se enzarzan en la palabra y restringen el pensamiento
Mi cuerpo entero que contiene el hambre de años, la sed de siglos a punto de saltar, lo inalcanzable...
En uno de esos momentos paranoides, donde se me descarga la irrealidad
Pisó un papel mojado y al leerlo recordó que había sido parte de aquel teatrillo de marionetas
Bocados que sesgan de cuajo cualquier ironía de la vida
Salgo a la calle que ahora forma un óvalo perfecto
Disipamos el sabor de su cuerpo mojado con nuestro terrenal olor