Así andaría todo el día, juguetona entre tus telas, mirando absorta la luz que se cuela por debajo de la puerta, pensando lo difícil que es mirarte y no sentir tu mirada inquieta
Trato de abrir la palabra callada con una inflexión húmeda que recorra mi piel a bofetadas y se interne dentro con un aullido que me conmueva
Hazte un hueco en las esquinas de mis deseos
En las noches frías hay un provocativo agujero para saltar desde el vacío a la penúltima casilla pero el razonamiento final dirige la tenaza
Voy encontrando nuevas formas de estar sola, para de esa manera y no de otra, dejar de ser demostrable
Vamos a considerar la espera como un desvelo de la noche. Vamos a considerar que en la espera te esperaba, respirándote entre sábanas, nombrándote, amigo…
Mi teclado sueña con las manos del silencio roto