Esa paz que se incrusta en el medio de mis neuronas y las hace temblar, que marca el ritmo adecuado, el equilibrio correcto, el empuje justo, la trayectoria perpetua, esa paz que me libera, esa paz que no conoce la antesala de la violencia, esa paz sin rabia, sin desesperación por conseguirla
Así andaría todo el día, juguetona entre tus telas, mirando absorta la luz que se cuela por debajo de la puerta, pensando lo difícil que es mirarte y no sentir tu mirada inquieta
Trato de abrir la palabra callada con una inflexión húmeda que recorra mi piel a bofetadas y se interne dentro con un aullido que me conmueva
Hazte un hueco en las esquinas de mis deseos
En las noches frías hay un provocativo agujero para saltar desde el vacío a la penúltima casilla pero el razonamiento final dirige la tenaza
Voy encontrando nuevas formas de estar sola, para de esa manera y no de otra, dejar de ser demostrable
Vamos a considerar la espera como un desvelo de la noche. Vamos a considerar que en la espera te esperaba, respirándote entre sábanas, nombrándote, amigo…