A ver cómo le explica que la quiere pero que no la soporta a su lado
Dibuja una línea muy fina para establecer la distancia, le sale torcida y es que sus dedos tienen intolerancia a las palabras

Esa ausencia dejó paso a unos dedos inútiles e inexpertos intentando infructuosamente escalar patéticas cimas
Como una señora, con mucho cuidado en no desvalijar los cuerpos más de lo debido, en no demorar las prisas lucrándose de placer ajeno
Abre las piernas y cose sus labios para no decir: “Quédate”
Le dijo que se adelantara y ella no dudó en que la seguiría
Se deja abrazar por el presente sin dejar de pensar en el futuro