Resortes que cuelgan de una quimera
Cuando sonríe es suave, tremendamente guapo, como una Afrodita varonil que de golpe la coloca boca abajo
Regresar sin ninguna razón, con la estúpida obediencia al tiempo que se muere en ese segundo de dolor o se adelanta en un hábito asqueroso
Intuir la vida como un fuego que nace en la garganta y proclama la búsqueda incansable de un verbo que duerme en una página miserable
Se siente como una cualquiera esperando que la elija el azar para oler los pliegues húmedos de la noche
A ver cómo le explica que la quiere pero que no la soporta a su lado
Dibuja una línea muy fina para establecer la distancia, le sale torcida y es que sus dedos tienen intolerancia a las palabras