Líneas que cuelgan entre las pinzas del tendedero y la noche que se cierra en toda su cara, como una luz amable que engulle a cámara lenta la cercanía de los contrastes
Me retuerzo sobre las superficies de los mapas donde la X del tesoro nunca se borra porque casi no llueve y late por sí sola en una metamorfosis impronunciable