Buscando siempre ese no se qué, que yo no tengo y tú te empeñas en que sí
Encrucijada eléctrica desde la cual me miran tus frenéticas pupilas
Esas manos se desdibujan al encallarse en tu carne
¿Quién dice que dónde no hay palabras hay una isla desierta?
Quiero que me pidas victorias y como en los cuentos, tres deseos
Este preciso instante como reducto de paz
Parece que se extienden las plagas sobre la tierra, que los mares se desparraman y llueven sombras