No esperas nada de mí, sólo que sea yo, con todas mis limitaciones
Me tendrás que llamar más veces por mi nombre para no olvidar mi condición, para no confundir el escalofrío con el peregrino que ansío en cada pliegue
Tratando de construir frases que dibujen tu presencia, tu inocencia subterránea que susurra que nada basta
¿Eres real o sólo el fruto de mil y una noches hablando con un espíritu lascivo?
Llegaste para enmendar la sofistificación de mi ser regalándome un puerto seguro, uno desde el cual zarparía en eterno trayecto
Jugueteo con mi piel
Si tus manos se convierten en olas majestuosas, mi cuerpo se convertirá en pequeños pasadizos para que tu mar los inunde