Como ese espíritu que quisiera convertir en humo con el filo de un cuchillo deslizándose suave garganta abajo, gateando hasta la frontera de mis pesadillas más obscenas
Ahora noto como sube, como llega, como penetran duras las ideas que me incitan a seguirte
Me chupo los dedos, te acercas...
No esperas nada de mí, sólo que sea yo, con todas mis limitaciones
Me tendrás que llamar más veces por mi nombre para no olvidar mi condición, para no confundir el escalofrío con el peregrino que ansío en cada pliegue
Tratando de construir frases que dibujen tu presencia, tu inocencia subterránea que susurra que nada basta
¿Eres real o sólo el fruto de mil y una noches hablando con un espíritu lascivo?