Me retuerzo ante tus ojos infectada por los nervios que me atenazan
Atraviesa el rizado bucle de las ideas que me han traído hasta aquí, sondéame, paralízame, hazme descubrir lo quieto que puede estar el silencio
Como ese espíritu que quisiera convertir en humo con el filo de un cuchillo deslizándose suave garganta abajo, gateando hasta la frontera de mis pesadillas más obscenas
Ahora noto como sube, como llega, como penetran duras las ideas que me incitan a seguirte
Me chupo los dedos, te acercas...
No esperas nada de mí, sólo que sea yo, con todas mis limitaciones
Me tendrás que llamar más veces por mi nombre para no olvidar mi condición, para no confundir el escalofrío con el peregrino que ansío en cada pliegue