Sécame la boca con tu lengua, entrénate en mis ojos de gata
Vaciar mi cuerpo de oxígeno porque cuando apareces (y siempre apareces), siento como si jamás me hubieran tocado
Creía que había cosas que no se podían perder y resulta que tengo un agujero en el alma
Costaba hacerse a tus palabras, al deseo que me negabas en cada gesto.
Siento tus palabras entrar en mi intimidad, robándome el aliento.
He aprendido a mirar y creo que ya nada será incierto, ni tan siquiera la palabra vacío
Hemos logrado atravesar la asfixia, superándola (no encontrar un momento para coger aire empeora mucho las cosas)