Ese cuerpo tan vulnerable sujeta esas manos que acarician las cenizas de esta luz artificial para que jamás resbalen los hilos de entre la punta de los dedos
Y esas piedras a veces respiran pero agradecen el silencio que hace más bella la ausencia
Qué sabrá ella si se acobarda ante el reflejo de un párrafo que no formula preguntas

Algo que no contradiga las palabras que arrastra el viento hasta las regiones más devastadas de la alegría
A plena luz del día no le sirve con que le susurren al oído que la primavera ha llegado colmada de presagios
K se repite en secreto frente a una ventana desguarnecida
Cuando la encuentra, le saca una foto. Mañana saldrá a buscar otra palabra que le permita por fin entablar con sus semejantes un diálogo secreto e íntimo